17.8.11

NOVENA ENTREGA

ANIMALES SAGRADOS: EL JAGUAR

Señor de ojos redondos, representante de la noche y la oscuridad. Gobernate de la región subterránea de las sombras, así como de los cielos nocturnos. Aquél cuya piel es el cielo estrellado. Estas son algunas de las principales atribuciones y conceptos que se asociaban con el Jaguar. Simbólicamente, en el imaginario popular figura también como una deidad solar, ya que reinaba los cielos de dia, y al anochecer descendía a combatir en el inframundo, saliendo victorioso cada mañana. 
En las altas esferas poseía atribuciones de elevada jerarquía, prueba de ello es que el vocablo Balam era utilizado para designar a este animal, así como a los gobernantes y sacerdotes de la ciudad.
 

10.8.11

OCTAVA ENTREGA


ANIMALES SAGRADOS: EL AVE

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"Yo soy el sol, soy la claridad, la luna, exclamó […] 
Grande es mi esplendor. Por mí caminarán y vencerán los hombres. 
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Porque de plata son mis ojos, resplandecientes como piedras preciosas, como esmeraldas; 
dientes brillan como piedras finas, semejantes a la faz del cielo.
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Mi nariz brilla de lejos como la luna, mi trono es de plata 
y la faz de la tierra se ilumina cuando salgo frente a mi trono.
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Así, pues, yo soy el sol, yo soy la luna, para el linaje humano. 
Así será porque mí vista alcanza muy lejos"*
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* Después de surgir la tierra y cuando el sol y la luna todavía no existían Vucub Caquix Siete Guacamayo (las siete estrellas de la Osa Mayor) proclama su esplendor.  Los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué no permitieron que en presencia del Corazón del Cielo  el Ave se envaneciera de riqueza y poder. Con su derrota se marca el inicio a una nueva era. Pie de imagen: Vaso ceremonial polícromo. Hunahpú derriba a Siete Guacamayo del árbol de la vida usando una cerbatana.
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5.8.11

Séptima entrega

IX CHEL

 

Señora de la noche, protectora durante la concepción y el alumbramiento, IX CHEL es una de las principales deidades en la civilización maya. Asociada directamente con la Luna y sus respectivos ciclos, posee una condición polifacética en el imaginario religioso: Sea una mujer joven (emulando a la luna creciente),  o con la apariencia de una anciana (durante su ciclo menguante), se le atribuyen facultades relacionadas con la medicina, la pintura, las aguas y el arcoíris, y con frecuencia se le representa cargando entre sus brazos a un conejo (símbolo lunar por excelencia).


Algunos de sus difentes nombres son:
  • Sak U´Ixik - Señora luna blanca
  • Chak Chel - Arcoiris grande
  • Ix Chebel Yax - Señora del primer pincel
  • Ix Chel - Señora resplandeciente o señora arcoiris
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1.8.11

LOS CALENDARIOS

La manera en la que se afianzaba y concebía el orden en el universo era mediante leyes divinas y matemáticas. Según este imaginario religioso, las redes del universo se tejían con un patrón específico, y conocerlo les representaba la subsistencia, la abundancia y el equilibrio dentro del mundo que habitaban.

Cargador del Tiempo

Numeraron y dividieron el tiempo en ciclos y eras, basándose en la observación del clima, los movimientos celestes y los procesos biológicos de plantas y animales; este hecho originó que su vida se configurara a raíz no de uno, sino de varios calendarios, todos ellos perfectamente sincronizados entre sí.  

Dicho conjunto de calendarios estaba regido por un orden cíclico del tiempo, y no por perspectiva lineal, como ocurre actualmente. De esta manera se efectuaba la cosecha del maíz, se preveía la  época de lluvias y se presagiaban los movimientos planetarios. El orden mediante el cual se libraban batallas, se cumplían ciclos de vida, se celebraban rituales, se ofrecían sacrificios y se ejecutaban danzas. 
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28.7.11

EL MAÍZ

Y es así como el hombre es creado a partir de la masa del maíz.  Su carne, su existencia absoluta se debe al nacimiento de aquél dios, cuyo primer latido representa el acto inaugural de la nueva era del mundo. Este hecho conmemora el pacto entre los dioses y los habitantes de la tierra, asegurando el sustento y la preservación de la raza humana.

Junab’Kú o Jun Nal Yé, dios del Maíz



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25.7.11

La Ceiba: Yaxché

 "Son los bacabes, dioses "cargadores", quienes sostienen al cielo con el Sol, la Luna y todas las estrellas; ellos son los que guardan una estrecha relación con los cuatro árboles de la abundancia, las ceibas sagradas que crecen en cada uno de los puntos cardinales, proporcionando el sustento y la abundancia a toda la humanidad."

Estela 5 de Izapa



















21.7.11

Los Cuatro Rumbos

Gracias a su nivel de adaptación y al estrecho contacto y comprensión de todo lo existente, eran poseedores de un profundo y milenario conocimiento de su entorno: Valles, ríos, montañas y el cielo, todo ello concebido bajo la forma perfecta de un espacio con cuatro lados o direcciones, creado por los dioses y ordenando y medido por el hombre: Plantas, animales, dioses, héroes, estrellas y la propia tierra ese lugar llamado U wach ulew.

“Las cuerdas de medir de la matriz del cielo y la matriz de la tierra
fueron plegadas en las 4 esquinas, en los cuatro lados…”

                                                                                 Popol Vuh





18.7.11

CÓDICES

En el inicio, la tradición oral es el vehículo mediante el cual se transmite y hereda el conocimiento. Más adelante, la necesidad de preservar este saber los orilló a plasmar su sabiduría en el lenguaje visual, tarea realizada por hábiles escribas.

 Chaac con el signo del maíz en su espalda, Códice Madrid. 
 
De esta manera es que los pueblos comienzan a registrar los logros y avances, las victorias y el desarrollo cultural y científico. El códice es una fuente de información de primera mano: Su finalidad obedece al registro mismo de la cosmogonía en su totalidad, mediante el uso de símbolos y frecuencias narrativas, códigos de comportamiento y cálculo temporal para ritos, ceremonias y sistemas económicos.
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14.7.11

“Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; 
todo inmóvil, callado y vacía la extensión del cielo.

Esta es la primera relación, el primer discurso.
No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejo, árboles, 
piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques; sólo el cielo existía.

No se manifestaba la faz de la tierra. 
Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión.

No había nada junto, que hiciera ruido ni cosa alguna que se moviera, 
ni se agitara, ni hiciera ruido en el cielo.

No había nada que estuviera en pie; 
sólo el agua en reposo, el mar apacible solo y tranquilo. 

No había nada dotado de existencia. 
Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad…


Itzamná  
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Llegó aquí entonces la palabra…”


                                                                                                           Popol Vuh  
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Éste taller plantea un recorrido a través de la figura y el rostro humano representados en relación con elementos que contienen un profundo y antiguo significado, como el maíz, la “estrella Venus”, el jaguar, la serpiente, el sol y el agua. El objetivo principal es el de compartir herramientas teórico-prácticas que nos permitan interpretar creativamente los rasgos esenciales de la mitología y cosmogonía maya. Para lograr esta tarea se propone recorrer simultáneamente los siguientes caminos: 
Observación y análisis de los elementos gráficos que le otorgan atributos y cualidades a los seres divinos para poder identificarlos. Son los dioses quienes protagonizan el mito y explican al hombre el origen y funcionamiento del cosmos.
Lectura (imagen-texto) de algunos pasajes de códices que sobrevivieron a la evangelización, fragmentos de obras literarias realizadas durante la conquista por herederos y guardianes del conocimiento. Artículos de divulgación, catálogos, obras históricas y literarias.
Enriquecimiento de la investigación personal sobre la forma, contenido, composición visual y espacial. Tomando como referencia aquellas obras que por su valor histórico y contenido expresivo son claves para entender la forma en que se explicó su entorno el hombre de la antigüedad mesoamericana.
 
No es necesario tener un interés particular en la civilización maya.  Lo más importante es la curiosidad de asomarse al mundo por otra ventana que no es la habitual (realista y en tercera dimensión) para probar otra mirada, la de la magia que existe al percibirnos dentro y no fuera de la naturaleza, teniendo en cuenta dos facultades que nos conectan con cualquier ser humano sin importar la época: la imaginación y la capacidad de compartir diferentes puntos de vista.